miércoles, 6 de enero de 2016

EL AMOR SINCERO

1 Pedro 1:13-25

“Ahora que se han purificado obedeciendo a la verdad y tienen un amor sincero por sus hermanos, ámense de todo corazón los unos a los otros” (v.22)

¿Cómo lograr amar con sinceridad? Quiero pensar que aun para los de duro corazón el amor es una necesidad y que ellos también en algún momento se han hecho esta pregunta.
Un amor sincero, ¿es posible? Y si lo es, ¿lo es para todos? En primer lugar debemos de afirmar que el amor sincero es el amor que se brinda de todo corazón, con ello se expresa su profundidad pero también la veracidad de la misma. El amor de todo corazón no es un amor fingido que oculta propósitos perversos.
Pedro dice que quienes pueden amar así son los que han sido purificados a causa de obedecer la verdad. Estas palabras hacen referencia al nuevo nacimiento que ocurre cuando recibimos el mensaje del evangelio contenido en la Palabra de Dios. Así el apóstol afirma: “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (v.23). Entonces no se trata de algo que hacemos por nosotros mismos sino que este amor es el resultado de la habilitación que hemos recibido a causa de haber nacido de nuevo. 
Todo el que ha nacido de Dios debe alegrarse con esta buena noticia: ¡Podemos amar sinceramente! Sin embargo, ¿nuestro amor corresponde a la descripción dada por Pedro? Casi siempre nos sentimos confundidos porque nos cuesta expresar un amor así. Frente a esta realidad que nos paraliza debemos aceptar que más está en nuestra renuencia a actuar como nuevas criaturas que al hecho de que no estemos creados para ello. Tener la correcta disposición hará que por fin seamos personas de una amor sincero. Que ésta sea la tarea a cumplir.

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